La dieta de los adultos mayores

Como seres humanos todos requerimos una serie de alimentos para que nuestro organismo pueda adquirir los nutrientes y la energía necesaria para realizar las actividades diarias, esto no es una excepción para los adultos mayores, si bien es cierto que los abuelos tienden a gastar menos energía a medida que van ganando años, su maquinaria metabólica no se detiene e igual que el resto de las personas requieren una dieta que esté de acuerdo con sus necesidades.

Es importante considerar que a medida que van transcurriendo los años, las necesidades nutricionales no son las mismas y a medida que se envejece hay que ir reduciendo gradualmente las calorías y potenciar en cambio el consumo equilibrado de proteínas, vitaminas, fibra, agua y generalmente también alimentos altos en calcio.

Cuando contamos con uno o más miembros en la familia que son adultos mayores es importante entender cuáles son las necesidades nutricionales de estos y considerarlas al momento que vamos al supermercado, al igual que tenemos muy presentes cuáles son las frutas, los cereales y los productos para los más pequeños y para nosotros, también es importante tener muy presente cuáles alimentos podemos adquirir para beneficiar la salud de los abuelos.

Algunos consejos generales sobre las dietas de los adultos mayores:

  1. Las dietas deben ser sencillas y de fácil preparación.
  2. Considerar siempre la participación de los abuelos en la selección de los productos para convertirlo en un hábito.
  3. Cuidar siempre la presentación de la comida.
  4. Cuidar el tamaño de las porciones, generalmente los adultos mayores comen en porciones más pequeñas.
  5. Fraccionar la dieta en varias comidas.
  6. Es importante moderar el consumo de café, alcohol y bebidas estimulantes.
  7. Acostumbrarle a beber líquidos entre las comidas.
  8. Realizar comidas que sean ligeras y poco grasosas.
  9. El sitio donde se desarrollan las comidas debe ser un sitio armonioso y tranquilo para facilitar la digestión.
  10. Los alimentos deben ser de fácil masticación y deglución.
  11. Aunque es cuestión de debate por muchos científicos, hay nutricionistas que se inclinan por incluir a la leche y los derivados lácteos en la dieta.
  12. Controlar la ingesta de sal y de azúcar.
  13. Incluir en la mayoría de las comidas alimentos integrales y con fibra.

Parecen muchos detalles a tener en consideración, pero en realidad si somos capaces de integrar parte de estas recomendaciones a la dieta de toda la familia será muy beneficioso para todos, si por ejemplo reducimos el consumo de sal y azúcar estaremos beneficiándonos también, si adicionalmente realizamos comidas menos grasosas y regulamos el consumo de bebidas como gaseosas, café y otros estimulantes y aumentamos el consumo de agua entonces estaremos dando un paso gigantesco en mejorar la salud de toda la familia.

En relación con el consumo de alimentos con alto contenido de fibra es importante incluirlos en la dieta de los adultos mayores debido a que les puede ayudar a prevenir el estreñimiento que es un síntoma causado generalmente por deshidratación, inactividad física o efectos secundarios de algún medicamento. Consumir aproximadamente 20 a 30 gramos de fibra por día les permitirá a los adultos mayores regularizar el funcionamiento de su tracto digestivo.

Si el adulto mayor tiene una condición médica particular o consume medicamentos para tratar alguna enfermedad es importante que tenga una dieta especial que deberá ser prescrita por un profesional en nutrición, se ha demostrado que los pacientes que consumen medicamentos para regular la presión arterial, generalmente, presentan reabsorción ósea, lo que los convierte en personas propensas a sufrir de otras enfermedades asociadas a la perdida de calcio en los huesos como la osteoporosis.

Ya sabemos entonces que el primer paso es identificar las dinámicas y las condiciones de nuestro adulto mayor y luego junto a un especialista diseñar una dieta que se adapte a sus necesidades, también es importante no dejar de lado la actividad física y el sano esparcimiento para que la calidad de vida del adulto mayor se mantenga.

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